Conoce las Instituciones de Fondos de Pago Electrónico (IFPE), cuál ha sido su historia y cómo fue que llegaron a darle un giro radical a la forma en la que realizamos pagos y usamos monedas electrónicas. Gracias al nacimiento de las fintech, ahora podemos acceder a servicios financieros y de pago sin asistir a una sucursal física, así como acceder a plataformas que promueven el uso de herramientas innovadoras que benefician a los clientes y al mismo sector financiero.
Historia y trasfondo de las IFPE
Las IFPE en México tienen su origen en la necesidad de modernizar y agilizar el sistema financiero del país, así como en la búsqueda de soluciones para facilitar las transacciones electrónicas y promover la inclusión financiera.
En México, comienzan a aparecer las primeras fintech alrededor del 2010 con Paypal, esto fue un parteaguas en la implementación de la tecnología en el sector financiero y en los métodos de pago.
Posterior a Paypal, en el 2011 se integran, las dos primeras Fintech diseñadas por mexicanos: Kubo Financiero y Conekta, mismas que realizan el financiamiento colectivo y pagos electrónicos o alternativos. También es importante reconocer que en 2012 se une Clip, impulsando el pago con tarjeta a través de dispositivos móviles, mismo que ha tenido un gran éxito en el sector de los pagos electrónicos.
Para 2016, ya se calculaban aproximadamente 158 Fintech, a partir de la gran demanda que experimentaban estas instituciones, se concluyó que se necesitaba una regulación para la operación de las mismas, para garantizar su cumplimiento con las normativas vigentes y proteger al usuario.
Ante el crecimiento y la importancia cada vez mayor de estas instituciones, surgió la necesidad de una regulación específica para este sector. Por ello, en 2018, se promulgó la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera o mejor conocida como Ley Fintech en México. Esta ley reconoció y estableció un marco regulatorio para las instituciones de fondos de pago electrónico, así como para otros tipos de instituciones financieras tecnológicas, como por ejemplo, las IFC.
El 2020 fue un año decisivo para el sector financiero, ya que debido a la pandemia de SARS-Cov-2 (Coronavirus), se tuvieron que tomar medidas preventivas para evitar contagios, una de ellas, el cierre de establecimientos. Esto también fue un factor impulsor para el desarrollo de nuevos métodos de pago y el surgimiento de plataformas que permitirían al usuario realizar pagos y acceder a servicios financieros sin tener que asistir a una sucursal física.
En marzo de 2021, la CNBV presentó un documento denominado como “Guía para la solicitud de autorización para la organización y operación de instituciones de financiamiento colectivo”. Esta guía funciona para facilitar el proceso de autorización y desglosa todos los requisitos que debe tener una institución financiera de este tipo.
Necesidades que cubren en la actualidad
Actualmente, las IFPE cubren una serie de necesidades en el ámbito financiero y tecnológico. Las IFPE facilitan el acceso a servicios financieros para personas y comunidades que tradicionalmente han estado excluidas del sistema bancario formal. Esto incluye a personas sin historial crediticio, poblaciones rurales y comunidades marginadas. Otra necesidad cubierta por parte de las IFPE es la facilidad y eficacia con la que se pueden realizar los pagos electrónicos, transferencias de dinero, pagos de facturas, recargas móviles, entre otros. Esto se realiza de manera segura debido a los mecanismos de ciberseguridad implementados en estas plataformas.
Las IFPE también ofrecen una mayor flexibilidad en comparación con los servicios financieros tradicionales. Esto incluye la posibilidad de realizar transacciones en cualquier momento y lugar a través de dispositivos móviles.
Impacto en la sociedad mexicana
El impacto que han tenido las IFPE en México ha sido positivo, ya que su crecimiento ha dado pie a mejorar la inclusión financiera en México al proporcionar acceso a servicios financieros a segmentos de la población que antes estaban marginados del sistema bancario tradicional.
Además de esto, han contribuido a reducir la brecha digital al proporcionar a más personas la capacidad de participar en la economía digital y aprovechar los beneficios de la tecnología. Así como ha habido un impacto positivo en la población y en la forma en la que se relacionan con las finanzas, también podemos observar un impacto positivo en el sector financiero en cuanto a innovación y competitividad. Ya que a partir de la implementación de estas nuevas tecnologías y herramientas se ha generado mayor competencia en el mercado, lo que produce una mayor oferta de servicios financieros y mejores opciones para los consumidores.






